Golpe en la pared, me duele la mano, mi mundo hoy esta mono cromático, nunca quise salir de mi madriguera, pero me ayudaste a asomar la nariz y al cabo de un tiempo se me lleno de nieve el hocico.
Hablo sola, me pregunto, me respondo, grito la respuesta en voz alta, me afirmo a mi misma no volver a comer bananas con monos colgados de palmeras verdes, monos que se hacen los lindos como si nunca hubieses escuchado el refrán, “Aunque la mona se vista de seda mona queda”, salgo de mi cueva, busco algo de queso roquefour fuerte, para que pegue mas, intento olvidar y me digo- es una cuestión de tamaños, sos una ratita chiquitita, con tus propias cuestiones, busca un ratoncito o algún otro animal que por lo menos se entusiasme con tus propuestas y reproponga otras cosas, tus cuestiones con los monos últimamente no vienen bien, no dicen mucho, allá déjalos en su jaula. Si vos sos libre. De tu cueva vas para donde queres, salís; visitas a los tigres charlas con ellos, pasa por la jaula de los búfalos les rascas el lomo, bailas con las focas… no…. No… no mires a esa jaula, mantene la vista en el piso… Auch!!!… tarada te llevaste puesto un tacho de basura, (callo sentada de culo en el piso), tarde!, ¡La jaula de los Monos!, y allá están ellos, todos tan sociables y contentos, charlan se mueven de un lado para el otro, se miman, y vos los miras como embobada y pasas entre los barrotes de la jaula , pero están todos tan ocupados que no te prestan atención, y vos desde el piso miras hacia arriba lo ves a el con su pelaje enrulado castaño charlando con otro simio y decís- que bueno que esta, que lindo que es!- te acordas de esos momentos pasionales, de sus palabras, de su mirada, de todo en general; de repente hay un silencio en la conversación de los monos, se te escapa un suspiro, todos los monos se quedan mirándote , el también , roja del bochorno te quedaste ahí parada, pero como sos valiente lo miras y le haces frente, con gracia el mono baja del tronco en donde estaba hablando con un colega sobre arte abstracto, te mira con cara de ternura, y te dice- no me busques, deja que yo me organice y te llamo- puta madre! no deberías haber entrado a la jaula, le contestas un montón de pelotudeses- yo soy así, pensé en vos y vine a visitarte, no me dejas ser espontánea, es difícil ser tu amiga, bla bla bla bla bla bla. Te acompaña hasta la salida, con todo el glamour del mundo, delicadamente pasa la mano por tu espalda y con un empujoncito estas a fuera…
Boba, la próxima camina para el otro lado el Zoológico es tan grande que no tenes que obligatoriamente pasar por esa jaula.
Esta rata, sumamente insistente, a veces no para hasta conseguir una respuesta, la solución (te soy un dato, por si estas medio lento) Es, no dar tantas vueltas ser sincero con lo que queres. Debes tener mas de una opción eso a mi no me importa, la cuestión es que captaste la atención de este roedor.
Solución: Definí Científicamente que la Situación no iba a llegar a nada, por mi parte me canse un poquito de tener que andar trepando de rama en rama, atreverme a dejarme llevar por las lianas, y observar como ustedes los monos se sacan los piojos, me canse de sonreír y decir todo esta bien, me importa poco, pero me gusto, y me hubiese gustado mas si hubiera sido mutuo.
1 comentario:
¡Me encantó lo que escribiste! Es genial. Cargado de sentimientos y comparaciones directas. Escribís muy lindo y por algún lado veo asomarse un gran talento, fíjate.
Lastima que en tu relato no pusiste que pasabas por la jaula de las hienas. Siempre esta abierta y quienes entran se les asegura la risa. Me contaron de un residente muy particular en esa jaula que dicen que tiene el espíritu de un zorro.
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